Taj Gibson lo deja. Tras 17 temporadas y 1.012 partidos en la NBA, el histórico Bull anunció el martes su retirada como jugador. Y no tardó en marcar el siguiente paso: vuelve a la franquicia que lo formó, esta vez como entrenador asistente a las órdenes de Tiago Splitter.
«Chicago es mi hogar», declaró Gibson en un comunicado recogido por ESPN. «Esta organización me lo dio todo. Volver en este papel tiene mucho sentido.»
17 años de defensa y profesionalidad
Los Bulls seleccionaron a Gibson en el puesto 26 del draft de 2009. Pasaría sus ocho primeras temporadas en Chicago, construyendo una reputación como uno de los mejores interiores defensivos de su generación. Sus 695 tapones como Bull le sitúan quinto en la historia de la franquicia.
En su carrera: 8,3 puntos, 5,7 rebotes y 1,0 tapones de media en 1.012 partidos, con etapas en Chicago, Minnesota, Nueva York, Oklahoma City, Washington y Boston. Su mejor temporada ofensiva llegó en 2013-14 con 13,0 puntos por partido.
No era una estrella. Era algo más difícil de encontrar: un profesional fiable y físico, que conocía su papel y lo ejecutaba cada noche sin pedir protagonismo.
Una transición natural al cuerpo técnico
Gibson, de 41 años, se incorpora a un cuerpo técnico que ya incluye a Wes Unseld Jr., Blake Ahearn, Jamelle McMillan, Rex Kalamian y Jonah Herscu. La firma fue avanzada por Shams Charania de ESPN.
El salto tiene lógica. Los jugadores que han pasado su carrera leyendo ataques rivales, protegiendo la zona y comunicando rotaciones suelen convertirse en asistentes eficaces. Gibson pasó 17 años observando desde dentro qué funciona y qué no. Es otra clase de formación.
Chicago afronta la temporada 2026-27 con una identidad renovada. Splitter, en su segunda temporada completa como entrenador principal, está construyendo una cultura defensiva. Gibson encaja a la perfección en ese esquema.
Sus días como jugador han terminado. Su vida en el baloncesto, sencillamente, cambia de forma.
