Los New York Knicks llegaron al AT&T Center de San Antonio con 11 victorias seguidas en playoffs. Se marcharon con 12. No fue sencillo: en el tercer cuarto iban perdiendo por 14 puntos, Jalen Brunson estaba siendo evaluado por un problema en la rodilla sufrido en el primer cuarto y Victor Wembanyama acumulaba puntos con calma. Brunson decidió que no era noche para ceder.
El base neoyorquino sufrió un golpe en la rodilla en el primer cuarto, salió brevemente y regresó sin que su rendimiento se viera afectado. Trabajó en segundo plano durante los primeros tres cuartos -4 puntos, 9 puntos, 4 puntos- antes de tomar el mando en el tramo decisivo del partido.
Los Knicks ganaron 105-95 y tomaron ventaja de 1-0 en las Finales NBA 2026. Brunson terminó con 30 puntos (12-31 en tiros, 4-4 en libres) y 13 de esos puntos en el cuarto final. Su único triple de la noche, a dos minutos del final, dio a Nueva York la delantera definitiva.
30 puntos en un Game 1 de las Finales: hay que remontarse a Willis Reed en 1970 para encontrar a un jugador de los Knicks más determinante en este escenario.
Towns y Hart, imprescindibles en la remontada
Karl-Anthony Towns aportó 18 puntos y 12 rebotes frente a la defensa interior de los Spurs. Josh Hart registró la actuación más silenciosa y decisiva de la noche: 15 rebotes, 6 asistencias y 4 robos, una línea estadística que no genera titulares pero que decide series.
Los Knicks estaban a 14 puntos en el tercer cuarto. Brunson regresó a la cancha con 7:37 por jugar en el cuarto final con el marcador igualado. Trece puntos después, Nueva York tenía 10 de ventaja y el control del partido.
Doce victorias seguidas y una paradoja que duele en San Antonio
Esta victoria extiende la racha ganadora de los Knicks a 12 partidos consecutivos en playoffs, la segunda más larga en la historia de un solo postseason de la NBA, solo por detrás de los Golden State Warriors de 2017 (15 victorias). La paradoja histórica es notable: el único otro equipo que había alcanzado esas 12 victorias en una misma postemporada fueron los San Antonio Spurs de 1999, cuyos triunfos número 11 y 12 llegaron contra los Knicks en las Finales.
En esos 12 partidos, los Knicks han superado a sus rivales por un diferencial acumulado de 272 puntos, según NBA.com, 30 más de los que acumularon los Warriors en sus 15 victorias de 2017.
Wembanyama: 26 puntos y 6 de 21
El francés registró 26 puntos y 12 rebotes en su debut en las Finales NBA, pero solo convirtió 6 de sus 21 intentos de tiro. En un momento el balón rozó la parte superior del tablero, imagen poco habitual para un jugador que había dominado las dos primeras rondas de estos playoffs.
Los Spurs generaron buenas opciones de tiro. Convertirlas con mayor eficiencia es el trabajo antes del Game 2, programado para el viernes 5 de junio en San Antonio, según ESPN.
Los Knicks no han ganado un campeonato desde 1973. Con 12 victorias seguidas en esta postemporada, están más cerca de cambiar eso que en cualquier otro momento de las últimas décadas.
