Este jueves 6 de agosto, Anthony Davis se convierte en elegible para firmar una extensión de contrato de hasta cuatro años y 275 millones de dólares con los Washington Wizards. La ventana se abre – y ninguno de los dos lados parece apresurarse a cruzarla.
Según diversas fuentes de la liga, los Wizards no tienen intención de ofrecer el contrato máximo. La franquicia del Distrito de Columbia busca un acuerdo más corto, cargado de incentivos por rendimiento, que le permita mantener flexibilidad salarial a largo plazo. Davis, por su parte, habría dejado claro que busca el máximo. La diferencia entre ambas posiciones es considerable.
Los números del estancamiento
Davis ya tiene 58,5 millones de dólares garantizados para la temporada 2026-27 y una opción de jugador de 62,8 millones para la siguiente. Una extensión que comience este jueves podría llevar sus ingresos totales por encima de los 330 millones de dólares.
El problema es que Davis no ha disputado ni un solo minuto con la camiseta de los Wizards. Llegó en el cierre de mercado procedente de los Dallas Mavericks y pasó el resto de temporada lesionado – una rotura de ligamentos en la mano izquierda lo mantuvo fuera. Diez convocatorias al All-Star, uno de los interiores más completos de la NBA cuando está sano… pero con 33 años y un historial médico que pone en alerta a cualquier front office. Washington cree en el proyecto. Solo que no está dispuesta a pagar 275 millones antes de verle sano sobre la cancha.
La sombra de Golden State
Los Warriors han sondeado la situación de Davis, según reportes de medios estadounidenses. Nada concreto por ahora, pero el interés externo cambia la ecuación. Un traspaso resetearía completamente el reloj de extensión, algo que no le conviene ni a Davis ni a Washington.
Trae Young firmó su extensión máxima en junio por 212 millones y ya es el pilar del proyecto en la capital. Davis debía ser la pieza que completaba el puzle. Los Wizards todavía lo creen – solo quieren negociar desde una posición de fuerza.
Lo que cambia el 6 de agosto
El jueves no es una fecha límite de firma: es el primer día en que ambas partes pueden negociar formalmente. Nadie espera un anuncio inmediato.
“No tienen prisa allí”, señaló una fuente la semana pasada. Davis parece estar en la misma posición, según otras informaciones. Dos partes tranquilas frente a una pregunta de 275 millones de dólares.
El jueves arranca el reloj. La respuesta puede esperar.
Fuentes: HoopsWire / Yardbarker
